
Desde El Cántaro, y en representación de la Red de Educación del programa IberCultura Viva, participamos del encuentro TEIA en Brasil.
Se celebran 20 años de una política pública que marcó un antes y un después: el programa Cultura Viva y los Puntos de Cultura.
La TEIA Nacional de Cultura Viva 2026 tuvo lugar en Aracruz, en el estado de Espírito Santo, Brasil. Este municipio fue elegido por su fuerte presencia de comunidades indígenas Tupiniquim y Guaraní, convirtiéndose en la primera sede de la TEIA fuera de una capital brasileña. La elección del territorio buscó destacar el valor de los saberes ancestrales, la cultura comunitaria y la justicia climática como ejes centrales del encuentro.
En este encuentro quedó claro que la cultura comunitaria también es política pública. Mucho más que financiamiento, es reconocimiento: el Estado valorando y fortaleciendo a organizaciones que ya transformaban sus territorios desde abajo.
No son grandes edificios ni oficinas oficiales, sino colectivos culturales, radios comunitarias, grupos de hip-hop, teatro, capoeira y expresiones de cultura popular que recibieron legitimidad, visibilidad y apoyo para seguir haciendo comunidad.
A 20 años de Cultura Viva, la gran lección sigue vigente: reconocer a quienes sostienen la cultura en los territorios también es una forma de transformar la sociedad.
¿Qué fue el TEIA?
El TEIA Nacional de Cultura Viva 2026 fue un encuentro de incidencia política y celebración de la cultura comunitaria brasileña, que reunió a cientos de puntos y pontones de cultura junto a gestores públicos, investigadores y movimientos sociales para pensar estrategias, disputar agendas y fortalecer redes. Durante cinco días se desarrollaron espacios de diálogo, conversaciones y foros.
Se realizó en un sitio a metros del mar, en una reserva a orillas de un mar que nos sorprendió: orillas sin grandes edificios, ni casas, ni grandes cadenas de tiendas. Un mar como nunca lo habíamos visto.


Veinte años de una política que resistió
A 20 años del Programa Cultura Viva, la TEIA demuestra que la cultura puede ser organización comunitaria, memoria viva y participación social. Los debates sucedieron en auditorios, jardines y rondas sobre el pasto, donde las comunidades continúan construyendo pensamiento colectivo desde sus territorios.
Estar allí y ver una política pública que fue iniciada hace 20 años —y que durante todo este tiempo gobiernos que desconocían el poder de la cultura quisieron eliminar— fue revelador. Esos puntos eran semillas que supieron resistir a esa época y que seguían ahí, más vivos, más unidos y más confrontados, porque hacer comunidad también es vivir con quienes piensan distinto.
Una frase resonó con mucha fuerza:
«No más puntos de cultura sin territorio.»
El discurso de Lula
Ver a Lula, escuchar su discurso y sentir cómo allí la cultura es reconocida por el Estado como una herramienta de transformación social fue, para nosotros, profundamente movilizador.
Entre varias frases, la que más resonó fue:
«La educación nos enseña, pero la cultura nos vuelve revolucionarios.»
También compartió un dato que mide el alcance real de la política:
«Cuando asumimos la Presidencia, en 2023, había poco más de 4 mil puntos de cultura sin dinero para funcionar. Pequeños en número, pero gigantes en su capacidad de resistir al desmantelamiento promovido por el gobierno anterior. En apenas tres años y medio, tejimos juntos esta inmensa red: hoy son 16 mil puntos y ‘pontões’ de cultura repartidos en más de 2.200 municipios de Brasil.»
No es solo discurso: durante la 6ª TEIA Nacional dos Pontos de Cultura se anunció la entrega de 89 unidades de MovCEU, equipamientos culturales itinerantes del Ministerio de Cultura de Brasil que forman parte del Programa Territórios da Cultura. Cada MovCEU es un vehículo tipo van/furgón adaptado para convertirse en biblioteca, estudio de producción audiovisual, cine de calle y escenario para presentaciones, entre otros usos. Durante el TEIA se inauguraron varias de estas unidades.
(Más información: Selección MovCEU — Ministerio de Cultura)

Las contradicciones necesarias
Otra reflexión fuerte llegó desde Célio Turino, impulsor de Cultura Viva, quien cuestiona que muchas veces se siga llamando Punto de Cultura a experiencias que perdieron horizontalidad y autonomía comunitaria. Como nos compartió Turino, queda el desafío de reflexionar críticamente sobre aquellas experiencias que, aunque hoy se llaman «Puntos de Cultura», han perdido la horizontalidad y la autonomía comunitaria que dieron origen al movimiento. Para Turino, una verdadera TEIA se mide en abrazos.



Muchos Puntos de Cultura se veían como semillas brotando en sus territorios.
La Red de Infancia y los vínculos humanos
También conocimos la Red de Infancia de IberCultura Viva, una organización que trabaja con las infancias, se articula y se fortalece junto a otras redes.
Los cortos de IberCultura Viva
La muestra de cortos premiados por el programa IberCultura Viva reúne materiales que deberíamos conocer más, e incluso utilizar en nuestros territorios, porque expresan una mirada profundamente latinoamericana desde la diversidad. Cada corto muestra distintas maneras de vernos, narrarnos y reconocernos como pueblos, y demuestra la enorme riqueza cultural que existe en nuestra América Latina.


La cultura comunitaria como inversión territorial
Si hay una lectura que se desprende de estos días en Aracruz, es que la cultura comunitaria deja de verse como un gasto y comienza a verse como una inversión territorial. Quizás la enseñanza más importante de lo vivido es que el éxito brasileño no surge solamente de los fondos, sino de la existencia de una red nacional articulada.
El diagnóstico es claro: las organizaciones culturales generan una infraestructura pública-comunitaria que muchas veces el Estado no tiene. Los puntos de cultura no son solo receptores de financiamiento, son ellos mismos la infraestructura: sostienen presencia territorial, vínculo comunitario y capacidad de gestión en lugares donde el Estado, por sí solo, no llega. Por eso la red importa tanto como el dinero: sin red, los fondos no encuentran dónde anclarse; sin fondos, la red no puede sostenerse en el tiempo. La política brasileña entendió que financiar esa infraestructura ya existente es más eficaz que intentar construirla desde cero.
Cierre: un aprendizaje en movimiento
Fue un viaje de aprendizaje, de admirar y ser testigos de eso que tantas veces escuchamos y que, sin una política pública que lo sostenga, a veces parece difícil de imaginar. Pero allí lo vimos, lo vivimos y lo sentimos, también en las palabras de Lula, que reafirmaron la importancia de construir y defender políticas públicas para la cultura.
Ya en el avión, volviendo, el aprendizaje no paraba. Una conversación y unas horas de espera junto a Flor Nery nos dejaron un material de lectura maravilloso, que terminamos de leer durante el viaje y que compartimos más abajo.
«El Estado debe, sí, garantizar las condiciones para que las personas den rienda suelta a su potencial creativo. Porque quien hace la cultura es el pueblo, y la cultura es todo aquello que nos define. Revolucionamos la gestión pública al comprender que, para ampliar el acceso de la población a sus derechos culturales, el Estado debía reconocer lo que ya existía en las comunidades. Dar valor a los grupos de las periferias, del interior, de los grandes centros urbanos, de las zonas rurales, de las selvas y de todos los rincones de este país continental.»
— Luiz Inácio Lula da Silva, ABC Cultura Viva. Un vocabulario político de los Puntos de Cultura de Brasil, p. 16.
Presentaciones para seguir aprendiendo
Aquí algunas presentaciones que pueden ayudar a compartir los aprendizajes de esos días:
- Experiencias de Análisis de los Puntos de Cultura Brasil — Luana Vilutis
- Impacto del Posgrado de Fasco en los últimos años — Franco Rizzi
- Experiencia de Políticas Culturales España — Inés De Egaña
- Materializar la Memoria — Flor Nery
- Experiencia Culebrón Timbal — Eduardo Balan
- La Presentación de la Red que no fue, porque sigue en borrador — Joe Giménez, en representación de la Red Educativa Ibercultura Viva
Lo que trajimos hoy forma parte de la Biblioteca Popular.


